Medicinal

2025-04-03 11:56:25

Las cinco plantas más usadas contra la diabetes, según estudio

Un estudio de la UNA reveló que el 63% de pacientes con diabetes tipo 2 consume plantas medicinales como parte de su tratamiento. Qué especies usan, cómo, y por qué el sistema no las reconoce.

En Paraguay, la medicina natural no es un recuerdo folclórico: es una práctica diaria. Infusiones, mates, tereré y hojas cultivadas en el patio forman parte del tratamiento cotidiano de muchas personas, incluso para enfermedades tan complejas como la diabetes tipo 2. Así lo confirma el estudio “Uso de plantas medicinales y fitoterápicos en pacientes con Diabetes Mellitus tipo 2”, realizado por Patricia Acosta-Recalde, Gladys Lugo, Zully Vera, Macarena Morinigo, Gladys Mabel Maidana y Lourdes Samaniego, del Departamento de Farmacia de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Asunción (2018). El trabajo, basado en 41 pacientes del sistema público, reveló que más del 63% usaba plantas medicinales como parte de su tratamiento. La investigación detalla cuáles son las más utilizadas, cómo se preparan y qué prácticas sostienen los pacientes. Mientras tanto, el sistema sanitario sigue sin integrarlas, ignorando una medicina ancestral, popular y, en muchos casos, más segura que la farmacológica.

Estudio oficial revela qué plantas se usan contra la diabetes


Los datos del estudio muestran que el uso de plantas medicinales en el tratamiento cotidiano de la diabetes tipo 2 es común. Entre los 41 pacientes encuestados, 26 afirmaron consumirlas regularmente, en promedio tres especies distintas por persona. El modo más común de preparación fue la infusión (43%), seguida por el mate (41%) y el tereré (15%).

Estas fueron las cinco especies más utilizadas:

-Jaguareté po (Jungia floribunda) – Usada tradicionalmente como hipoglucemiante.

-Ajenjo (Artemisia absinthium) – Tónica digestiva, reguladora del metabolismo.

-Moringa (Moringa oleifera) – Rica en nutrientes, ayuda a reducir la glucemia.

-Insulina vegetal (Cissus verticillata) – Su nombre popular alude directamente a su efecto.

-Ka’a he’ê (Stevia rebaudiana) – Contribuye al control glucémico más allá de ser un endulzante.

Las hojas fueron la parte más usada (91%) y la mayoría accedía a estas plantas mediante el cultivo casero o la compra en mercados. Sólo un paciente usaba un fitoterápico industrial registrado.

Un sistema que ignora lo que los pacientes ya practican


Aunque el estudio advierte sobre los riesgos de usar plantas sin control médico, el verdadero problema es que el sistema de salud no proporciona ni regulación, ni acompañamiento, ni integración real para estas terapias. La medicina natural queda relegada a la informalidad, a pesar de que su uso está plenamente extendido.

También hay que decirlo: no todo lo que receta un médico es seguro. Medicamentos comunes para la diabetes pueden tener efectos secundarios severos y aún así son distribuidos sin el mismo nivel de escrutinio que se impone a las plantas medicinales. Esta doble vara revela un sesgo institucional que favorece lo farmacéutico y descarta lo ancestral, sin evaluar contexto, historia ni evidencia cultural.

No existe una Farmacopea Nacional actualizada. Tampoco hay protocolos públicos que incluyan fitoterápicos en la atención primaria. Y sin embargo, las personas ya los usan todos los días.




Venta de plantas medicinales en el Paseo de los Yuyos del Mercado 4.


Tradición viva, medicina legítima y una deuda del Estado


Las plantas documentadas en este estudio no son una moda. Son el resultado de un conocimiento ancestral y comunitario, transmitido oralmente, muchas veces liderado por mujeres. En un país donde miles de personas enfrentan dificultades de acceso a tratamientos formales, esta medicina natural ha sostenido prácticas de cuidado legítimas.

Ignorar esta realidad es un error de política pública. Porque la medicina tradicional no compite con la farmacológica: existe pese a ella, porque ofrece cercanía, accesibilidad y experiencia. Es hora de que el Estado deje de tratarla como riesgo y comience a verla como oportunidad. Con regulación, investigación y protocolos, la medicina natural puede ser parte de un sistema de salud más justo, más accesible y más respetuoso con su gente.

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