
2025-04-02 08:56:01
¿Son ilegales los hongos con psilocibina en Paraguay?
La legislación paraguaya prohíbe los hongos psicoactivos, pero permite su uso médico y científico con autorización especial. Mientras tanto, otros países ya los aplican en salud mental.
Los hongos con psilocibina siguen siendo ilegales en Paraguay, pero su estatus jurídico no es absoluto: la ley permite su uso terapéutico y científico con autorización estatal. A medida que la evidencia científica se acumula y otros países habilitan tratamientos con psilocibina para depresión, ansiedad, adicciones y trauma, Paraguay queda rezagado, atrapado entre el estigma y la inacción. Este artículo desglosa lo que permite (y no permite) el marco legal, los estudios más sólidos disponibles, los países que ya la aplican y por qué el sistema de salud debería intervenir con urgencia.
Qué dice la ley: prohibido pero no imposible
El Decreto 5213/2005, que regula las sustancias estupefacientes y psicotrópicas en Paraguay conforme a la Ley 1.340, incluye a la psilocibina y psilocina en la Lista I de sustancias sometidas a fiscalización internacional. Esto significa que su producción, tenencia, uso o comercialización están prohibidas, salvo autorización expresa del Ministerio de Salud y la SENAD.
Pero el propio decreto, en su artículo 73, aclara que estas sustancias pueden ser usadas “únicamente con fines terapéuticos o de investigación científica”. Por lo tanto, un laboratorio, hospital o universidad puede solicitar una autorización legal para investigar o aplicar terapias con psilocibina, aunque hasta la fecha no existen registros públicos de que eso haya ocurrido.
Legalmente, Paraguay no prohíbe los tratamientos con psilocibina, pero nadie los ofrece ni regula. Así, el país queda atado a un enfoque punitivo, ignorando las posibilidades que brinda la ley para tratar trastornos mentales con nuevas herramientas.
La ciencia avanza: lo que muestran los estudios
La psilocibina es uno de los compuestos más estudiados en la actual “renacimiento psicodélico”. El Johns Hopkins Center for Psychedelic and Consciousness Research demostró que una sola dosis de psilocibina puede producir reducción de síntomas depresivos y ansiosos por hasta seis meses, especialmente en pacientes con enfermedades terminales (Griffiths et al., 2016).
Simulación de terapia con psilocibina. Crédito: Katie Harmon
Otro estudio, publicado en el New England Journal of Medicine (Carhart-Harris et al., 2021), comparó psilocibina con escitalopram (antidepresivo convencional). Resultado: efectos similares o mejores, con menos efectos secundarios y mayor satisfacción de los pacientes.
También se han reportado beneficios en el tratamiento de adicciones al alcohol, tabaco y otras drogas, y en casos graves de estrés postraumático (TEPT). La psilocina, metabolito activo de la psilocibina, no genera dependencia, y el riesgo de efectos adversos es bajo en contextos clínicos controlados.
También es clave destacar que un estudio publicado en la prestigiosa revista científica The Lancet, liderado por el neurofarmacólogo británico David Nutt, analizó y comparó el nivel de daño de distintas sustancias, tanto legales como ilegales, sobre la persona y la sociedad. El estudio utilizó un sistema de puntuación que combinaba 16 criterios, como dependencia, daño físico, impacto en terceros, mortalidad y criminalidad asociada.
¿El resultado? Los hongos con psilocibina fueron la sustancia con menor nivel de daño total, incluso por debajo del cannabis, LSD, MDMA y muy lejos del alcohol, que lideró el ranking como la más perjudicial. El gráfico publicado en The Lancet en 2010 es hoy uno de los más citados en el debate internacional sobre políticas de drogas y sirve como evidencia contundente para cuestionar la clasificación legal de muchas sustancias.
Qué países los usan y cómo
Varios países ya aplican la psilocibina en contextos médicos o han despenalizado su uso:
-Australia (2023): aprobó su prescripción por psiquiatras especializados para tratar depresión resistente y TEPT.
-Estados Unidos: la FDA le otorgó el estatus de “terapia innovadora”, y estados como Oregón y Colorado ya permiten su uso clínico supervisado.
-Canadá: permite su uso a pacientes con enfermedades terminales mediante permisos especiales.
-Jamaica: no la prohíbe; existen centros terapéuticos reconocidos internacionalmente.
-México y Brasil: avanzan en estudios científicos, y médicos comienzan a acompañar terapias integradoras, aunque no están oficialmente reguladas.
Paraguay, en cambio, ni habilita investigaciones clínicas ni impulsa políticas públicas, dejando al país fuera del mapa de innovación en salud mental.
Razones por las que la salud pública debe actuar ahora
En Paraguay, los trastornos mentales son un problema creciente y poco atendido. Además, el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social de Paraguay informó en noviembre de 2023 que entre el 30% y el 35% de las consultas en servicios de salud mental corresponden a cuadros depresivos. Las opciones terapéuticas disponibles no cubren toda la demanda ni son eficaces en todos los casos.
La psilocibina ofrece una herramienta potente, eficaz y de bajo riesgo, pero el sistema de salud la ignora. Esta omisión no solo afecta a pacientes: perpetúa el estigma y la criminalización, cuando la propia ley ya permite su uso en salud pública.
Es hora de que el Estado impulse estudios clínicos, habilite protocolos bajo supervisión médica, y capacite a profesionales para su uso controlado. De lo contrario, Paraguay seguirá penalizando a quienes buscan alternativas válidas, mientras el mundo avanza.
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